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"Por
asimilación, sinó por la cuna, soy hijo de gaucho, hermano de
gaucho, y he sido gaucho. He vivido años en campamentos, en los
desiertos y en los bosques, viéndolos padecer, pelear y morir;
abnegados, sufridos, humildes, desinteresados y heroicos"
José
Hernández, 1881
Fue
un gran poeta autodidacta, periodista, soldado y luchador
federalista cuyo poema Martín Fierro, considerado un clásico
nacional, canta la independencia, el estoicismo y el coraje de
los gauchos.
Nació
el 10 de Noviembre de 1834, en la Chacra de Pueyrredón ,en el
caserío de Perdriel, partido de San Martín, provincia de
Buenos Aires. Su casa natal se ha convertido en Museo. Sus
padres fueron Don Rafael Hernández y Doña Isabel de Pueyrredón,
prima hermana de Juan Martín de Pueyrredón. A
la edad de 4 años José
ya leía y escribía, y cursó su escolaridad en el
Colegio de Don Pedro Sánchez.
Cuando
tenía 9 años, a causa de una enfermedad y ya con su madre
fallecida, los médicos recomendaron a su padre (capataz de las
estancias de Rosas) que lo llevara a vivir al campo. Se
trasladaron entonces al sur de la provincia, al poblado de
Camarones. Fue allí donde entró en contacto con el estilo de
vida, las costumbres, la lengua y los códigos de honor de los
gauchos. Vive 9 años en el campo y tiene participación en
varios enfrentamientos con los indios, que en aquel entonces
ocupaban gran parte de la provincia de Buenos Aires.
En
marzo de 1857 se instala en ciudad de Paraná, poco antes de
recibir la noticia de que su padre ha muerto en el campo,
fulminado por un rayo. Es
en ésta ciudad de Paraná donde conoce a Carolina González del
Solar, con quien se casa el 8 de Junio de 1863 y luego tiene 7
hijos: seis mujeres y un varón.
Con
el correr de los años, José Hernández se transformó en un
autodidacta, y a través de sus numerosas lecturas adquirió
unas claras ideas políticas. Según su hermano menor, Rafael
Hernández, una de las características más notables del poeta
era el don de la elocuencia. Era capaz de improvisar versos y
discursos en reuniones de amigos o en el Congreso. Su memoria
era fuera de lo común y su voz potente resonaba en el recinto.
Entre
1852 y 1872, durante una época de gran agitación política en
el país, defendió la postura de que las provincias no debían
permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en
Buenos Aires. En el año 1853 viste uniforme militar y combate
en Rincón de San Gregorio contra las fuerzas del coronel
rosista Hilario Lagos. Obedeciendo a sus ideales combatió luego
bajo las órdenes de Urquiza, intervino en las batallas de Pavón
y de Cepeda (1859) y luchó junto al caudillo López Jordán en
la última rebelión gaucha contra el gobierno de Sarmiento, un
desdichado movimiento que finalizó
en 1871 con la derrota de
los gauchos y el exilio de Hernández al Brasil.
Dos
años más tarde, al regresar a la Argentina, continúa su lucha
por otros medios, como la fundación del periódico “Revista
del Río de la Plata”, en el que defendió posturas
federalistas, la publicación de una serie de artículos en
“El Argentino” y la edición del diario “El Eco” de
Corrientes. Más tarde tendría la oportunidad de difundir sus
ideas como legislador, ya que se desempeñó como Diputado
(1879) y como Senador por la Provincia de Buenos Aires ( 1881).
Su
inicio en la literatura fue con algunas composiciones poéticas
cultas, sin mayor fortuna. Fue en la poesía gauchesca, de
vigorosos perfiles y de tono genuinamente popular, donde
encontraría su inspiración y legaría una obra genial. En 1863
escribe “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza”
(en donde narra la vida de éste famoso caudillo riojano y que
es llamado “Vida del Chacho” a partir de la segunda edición),
“Instrucción del Estanciero” (tratado sobre las
posibilidades económicas del campo argentino con consejos para
el hombre de estancia), la descripción gaucha “Los treinta y
tres orientales” y varios escritos dispersos que fueron
recopilados póstumamente en “Prosas del autor del Martín
Fierro (1834-1886)”. El 28 de noviembre de 1872 el diario
“La República” anuncia “El gaucho Martín Fierro” (Martín
en honor de Martín Güemes) y lo publica en forma de entregas.
En diciembre aparece editado por la imprenta “La Pampa”,
precedida por una importante carta del autor a su amigo y editor
Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las
zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su
gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las
vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la
desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación
de la obra, llamada “La vuelta de Martín Fierro”, en una
edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman
el “Martín Fierro”, extenso poema nativo calificado de obra
maestra en su género, que logra la interpretación sociológica
de una época y de una sociedad, aúna lo lírico, lo
descriptivo, lo satírico y lo épico, alcanzando los caracteres
de una epopeya.
El
gran mérito de José Hernández fue el de llevar a la
literatura la vida de un gaucho contándola en primera persona,
con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. En el
gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad
inherentes a una vida independiente. Ésta figura era, según él,
el verdadero representante del carácter argentino.
Curiosamente,
lo que no consiguió en su actividad política lo obtuvo por
medio de la literatura. A través de la poesía consiguió un
gran eco para sus propuestas, y el Martín Fierro fue su más
valiosa contribución a la causa de los gauchos.
El
21 de Octubre de 1886 muere en su quinta de Belgrano
(Buenos Aires). Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires...
Buenos Aires...”
En
su homenaje, el 10 de noviembre (aniversario de su nacimiento)
se festeja en la Argentina el Día de la Tradición.
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