Recomendaciones para Padres

  Hasta los 6 meses de vida

 

Favorecer la lactancia, debido a sus ventajas nutritivas y al contacto afectivo.
Si ocurre el destete, este debe ser gradual y progresivo.
La alimentación con semisólidos debe iniciarse sólo si el bebé sostiene bien su cabeza.
La posición sentada es la preferida por el bebé, pero hasta que la domine bien, debe ser ayudado colocando apoyos como almohadones. Esta posición se puede mantener por períodos cortos aunque frecuentes.
Mantener al niño en posiciones que le permitan movilizar el tronco, los brazos y piernas y que le permitan explorar los ambientes de la casa.
Colocar en la cuna "móviles" de colores y formas atractivas para el bebé, para que los siga con la mirada.
Darle juguetes para mirar o tomar con las manos.
Hay que tener cuidado con los objetos que se le permite asir: no deben ser filosos o puntiagudos ni tampoco muy pequeños para evitar que se los pueda tragar.
Hablar con el niño, compartir sus juegos, acudir inmediatamente cuando llora o ante cambios en los sonidos que emite. Estas son acciones que estimulan el desarrollo del lenguaje y le dan al niño la sensación de ser amado y cuidado. 
Deben respetarse los hábitos del niño con respecto al sueño. El bebé aparte del sueño nocturno necesita una o dos horas, dos o tres veces al día, para completar el descanso. Es aconsejable cantarle y acariciarlo.
Se aconseja que el bebé duerma de costado y sin almohadas.
La alimentación, el baño, la vestimenta y demás actos cotidianos deben ser motivo de comunicación, juegos y fortalecimiento del vínculo entre madre e hijo.

                 

  De 6 a 9 meses

 

El niño domina la posición sentada y puede moverse libremente si es colocado en una alfombra o manta. Estimularlo a sentarse, a levantarse, y a gatear
Son apropiados los juguetes que se presten para tirar, golpear, rodar, morder (pelotas grandes con detalles en su superficie), de textura blanda (trapos, telas), de diferentes formas y colores. Juntar y devolver al niño los juguetes que tira al suelo, es un juego que le agrada y satisface.
El niño comienza a reconocer su propio cuerpo. Es frecuente que se lleve los pies a la boca y que juegue con sus manos y sus pies. Distingue bien los rostros y diferencia a la madre de otras personas.
El niño debe participar en las actividades de la familia, ubicado en los sitios en que esta se reune.
Reconoce los preparativos para la comida, el baño, etc. La regularidad de los actos es de gran importancia ya que ellos desean actos repetidos a su alrededor.
A esta edad se suele diversificar la alimentación y aparecen las erupciones dentarias. Estos cambios pueden generar dificultades temporarias en la conducta.
El hábito del sueño cambia; el niño pasa mayor número de horas despierto y es oportuno aprovechar estos momentos para jugar, hablarle o sacarlo a pasear.
Es la edad del laleo. El niño encadena sílabas, varía la intensidad de la voz y su duración. Repite los sonidos que escucha de sí mismo. Esta primera jerga es el esbozo del verdadero lenguaje.
La ausencia de variaciones en los sonidos emitidos constituye una advertencia.
Se debe hablar claro, con palabras simples y bien vocalizadas, refiriéndose a las cosas cotidianas y a las que forman parte del ambiente.
Dirigirse al niño por su nombre.
Imitar los sonidos que el niño emite. A su vez él luego imitará los suyos.
No debe hablársele tipo "bebé" ya que esto retrasa el correcto desarrollo del lenguaje.

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