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El bebé comienza mirando a la cara desde recién nacido.
Al mes y medio comienza a sonreír ante estímulos que le dan placer.
A los 3 meses comienza a atender los sonidos con interés.
A los 6 meses comienza a encontrar objetos ocultos bajo un pañal o sábana.
A los 7 meses comienza a jugar con las manos con otras personas (palmaditas).
A los 8 meses detiene su actividad ante la orden de "NO".
Al año comienza a jugar solo, a los 18 meses lo hace en paralelo con otros niños, y a los 2 años comienza a compartir juegos.
En cuanto al vestido, a los 14 meses comienza a vestirse con ayuda. A los 20 meses es capaz de ponerse alguna ropa y a los 2 años y medio se puede quitar alguna prenda. Es normal que comience a vestirse sin ayuda entre los 2 años y medio y los 5 años.
Esto permite evaluar la motricidad fina, la coordinación, la socialización e independencia del niño, sus gustos y la identificación con su sexo.
A los 10 meses comienza a beber en taza y entre los 13 y 20 meses a utilizar cucharas, derramando por supuesto el contenido. Entre los 16 y 22 meses comienza a ayudar en tareas hogareñas. Entre los 20 y 36 meses se empieza a lavar las manos y entre los 2 y 4 años comienza a controlar esfínteres.
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Relación
del niño con su madre |
Durante el primer año de vida, la interacción del hijo con su madre va a generar estructuras psíquicas fundamentales: la construcción del "yo" del bebé y el comienzo de las relaciones sociales.
El proceso del "nacimiento psicológico" según algunos autores, tendría
las siguientes fases:
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fase autística normal |
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fase simbiótica |
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fase de separación - individuación |
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Fase autística
normal |
Son las primeras semanas de vida, en la cual predominan los procesos fisiológicos (alimentación, higiene, etc.)
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Fase simbiótica |
Entre el primer y el quinto mes, donde hay una gran interdependencia entre el bebé y la mamá. El bebé se comporta como si fueran
un solo ser, su dependencia con la mamá es absoluta. En esta fase donde lo interno y lo externo al bebé comienzan a ser diferenciados, la cara humana "frente a frente" es un estímulo muy importante para
él, y genera la sonrisa del mismo (sonrisa social). Hacia el tercer mes de vida la sonrisa se transforma en respuesta específica a la sonrisa de la madre, lo cual
demuestra que se ha establecido un vínculo específico muy fuerte.
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Fase
de separación - individuación |
A los 4-5 meses el niño comienza a tomar conciencia de sí mismo y percibe a los demás como algo diferente.
separación:
es la diferenciación, el distanciamiento, la formación de límites y la desvinculación de la madre.
individuación:
es la evolución de la autonomía psíquica, la percepción, la memoria, la cognición, etc. Funciones que van a constituir una individualidad distinta y única.
A los 6-7 meses se observa la "verificación de la madre", se interesa por ella y la compara con
otros, rasgo por rasgo. Explora manual, táctil y visualmente el rostro y cuerpo de su madre, lo que pertenece y no pertenece a
ella: anteojos, aros, pulseras, etc.
El niño reacciona ante lo que no es su madre, generando lo que se ha llamado "la angustia de los 8 meses".
La fase de separación/individuación se prolonga desde los 4-5 meses hasta los 30-36 meses.
Comienza la socialización, y el niño comprende que sus deseos no siempre coinciden con los de sus padres. Los padres han comenzado a socializarlo adecuando la alimentación, la excreción y el sueño e integrando al
niño a la vida familiar.
El niño comienza a incorporar reglas y exigencias (súper yo), por
ejemplo: comer solo, vestirse, respetar poco a poco las horas de la comida y
del sueño, etc. Se llaman "tareas vitales del desarrollo".
También comienza a incorporar inhibiciones: internas, como el control de esfínteres, y externas como actos prohibidos (tocar tomacorrientes, abrir cajones, etc.)
Luego del período en el cual el niño se resiste a las normas de los padres defendiendo su autonomía, el cumplimiento de las mismas le da placer. Los padres deberían ser tolerantes ante las dificultades y limitaciones en las conductas como vestirse, comer solo, control de esfínteres. Hay que motivar al niño para darle seguridad en sus conductas.
| El
Juego |
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El juego capacita al niño para practicar la coordinación neuromuscular y aprender a lidiar con el espacio y los objetos que observa en su ambiente. El juego
le permite estimular la coordinación visual y motora y explorar nuevos objetos.
Desarrolla su imaginación y la fantasía, y la expresión de sentimientos mediante mensajes verbales y no verbales.
ES VITAL QUE EL NIÑO JUEGUE.
Es importante el "juego simbólico", que es aquel en el que las cosas representan símbolos que son los que el niño necesita para alimentar su vida afectiva.
Mediante el juego y más adelante el deporte informal, el niño aprende la ética de la cultura, el éxito individual y grupal, el juego leal y el dominio de sí mismo.
El juego fomenta el desarrollo de la personalidad y lo ayuda en su aprendizaje de la conducta social.
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